La conquista de la ignorancia
Cada cierto tiempo, la discusión pública mexicana necesita un villano de utilería. Y entonces reaparece Hernán Cortés, desempolvado, convertido otra vez en una especie de demonio absoluto que, espada en mano, cayó sobre un paraíso indígena perfectamente unido, armónico y pacífico. FOTO: Especial

